Mostrando entradas con la etiqueta inflación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta inflación. Mostrar todas las entradas

Argentina abandera el bitcoin en América Latina


(Una versión de este texto fue publicada en El Mundo el 11/03/2014)

Bitpay, el mayor proveedor de servicios de la moneda electrónica bitcoin (especializado en soluciones para empresas), establecerá sus oficinas centrales para América Latina en Argentina.

La compañía empleará a cinco ingenieros de software y un gerente de desarrollo de negocios para la región, y se ubicará junto a otras empresas nacionales especializadas en bitcoins y la Fundación Bitcoin Argentina, en el porteño barrio de Palermo.

Bitcoin ya cuenta con varios miles de adeptos en Argentina. En realidad, es el mercado más atractivo de la región. Algunos factores han contribuido a este fenómeno:

-Una inflación cercana al 32%.
-La histórica volatilidad del peso argentino.
-Controles de divisas y restricciones sobre la compra de dólares.
-Alta penetración de internet y el comercio electrónico.     

Páginas web como MercadoLibre o Localbitcoins ofrecen la posibilidad de hacer transacciones en esta moneda. Y es habitual encontrar anuncios como éste:

 “Cabaña en El Bosque de Cariló (Gran Buenos Aires). 400 pesos al día. Acepto Bitcoins”

Walter (prefiere mantener su anonimato) se dedica al negocio inmobiliario desde hace varios años. Está intentando vender un terreno de 317 metros cuadrados en Córdoba (Centro) por 120.000 pesos (unos 11.050 euros). Como muchos otros vendedores, también acepta bitcoins.

“Uso esta moneda desde hace dos años debido a la inestabilidad económica del país y como refugio de mis inversiones. Yo empecé de poquito a poquito, y ya he logrado vender dos terrenos con bitcoins”, afirma.

“Esto me permite disponer de mis activos de manera inmediata, sin tener que usar un banco y proteger mis ahorros frente a la inflación”, puntualiza. 

El problema, agrega Walter, es que en Argentina todavía no está legalizado el uso de esta moneda virtual.

Argentina es (junto a Estados Unidos e Israel) uno de los países con mayor número de bitcoins en el mundo, con más de 5.000 usuarios, según datos de la última Conferencia Latinoamericana de Bitcoin (diciembre 2013), recogidos por el diario Clarín.

Si bien esta moneda fue ideada para poner en tela de juicio el papel del Banco Central en la economía de los países, bitcoin ha ganado adeptos en algunos estados por otras causas, como las restricciones para acceder dólares o monedas en constante riesgo de devaluación. 

Los críticos del bitcoin, por su parte, apuntan que esta moneda virtual favorece las apuestas on line y el lavado del dinero del narcotráfico en una región bastante golpeada por esta lacra.

Además, las empresas informáticas dedicadas al desarrollo y almacenaje de bitcoins fueron objeto de distintos ataques y robos cibernéticos. 

A principios de febrero de 2014, Mt. Gox (el que fuera uno de los mayores comerciantes de esta moneda) anunció la pérdida de 345,91 millones de euros (unos 850.000 bitcoins, en la cotización de entonces) por un ataque informático. Otra entidad, Flexcoin, cerró sus oficinas en la red tras ser víctima de otro ataque.      


Cómo afecta la escasez de dólares en Venezuela y Argentina


(Una versión de este texto fue publicada en El Mundo el 20/04/2014)

Dos hermanos de origen español, que son socios y se dedican a la importación de ropa en Venezuela han tenido que cerrar de manera temporal el negocio. 

En su galpón de Parque Central en Caracas no hay mercancías, y la provisión de camisas y pantalones de su almacén se acabó a finales de enero. Los dos meses de protestas y enfrentamientos en la calle entre la policía y la oposición han paralizado la economía venezolana. Pero el país caribeño afronta un problema estructural mucho más complejo: la escasez de dólares y el desabastecimiento por las distorsiones domésticas. 

El sector automotriz es el mejor ejemplo. Ante la falta de componentes, Venezuela ensambló 1.721 unidades entre enero y febrero, frente a los 7.762 coches en el mismo periodo de 2013. 

El control de divisas es un mecanismo utilizado por economías cerradas y proteccionistas para limitar las importaciones y evitar la salida de dólares. Venezuela implementó esta medida en 2003, luego de un paro petrolero que vació las reservas del Banco Central. Mientras que Argentina aprobó un sistema similar en 2011, poco después de que Cristina Fernández de Kirchner fuese elegida presidenta para un segundo mandato.

En mayor o menor medida, ambas economías muestran ahora los mismos signos de enfriamiento. Los problemas para acceder a divisas extranjeras y el gasto monetario han disparado la inflación (58% en Venezuela; 30% en Argentina). Y es probable que ambos países entren en recesión en 2014, dejando atrás un ciclo de crecimiento gracias al boom de sus principales productos de exportación; el petróleo en Venezuela y la soja en Argentina.

Las estadísticas oficiales en Venezuela muestran que en 2013 la oferta de dólares al sector privado sufrió una merma de 25% y, fuentes empresariales aseguran que el Gobierno de Nicolás Maduro suspendió la entrega de divisas desde el pasado mes de noviembre.

La reservas del Banco Central de Venezuela también han perdido terreno; desde los 29.750 millones de dólares a principios de 2013 hasta los 20.700 millones en la actualidad por un reajuste del sector externo. Lejos quedan esos años de bonanza petrolera entre 2006 y 2009, cuando el ex presidente Hugo Chávez se ufanaba de contar con 45.000 millones de dólares en reservas.
  
La esperanza para reactivar la economía venezolana son las nuevos mecanismos de subastas de dólares: el Sicad I, y el nuevo Sicad II. "Es un sistema que intenta reflejar mejor la oferta y la demanda del mercado. Se ha logrado bajar ligeramente la cotización del bolívar en el mercado negro, aunque parece algo lento. Recién ahora se están realizando las primeras transacciones de la primera subasta (Sicad2), aprobada hace casi un mes y medio", explica Federico Barriga, analista para América Latina en The Economist Intelligence Unit (EIU).

DEMANDA INFINITA
Aparte de estos problemas de implementación, el sistema plantea otras dudas. "No hay reglas claras en las subastas. El Gobierno decide sin ningún criterio a cuánto se está transado el dólar. Tampoco está siendo muy exitoso porque las industrias venezolanas siguen con problemas de suministro", agrega Barriga.

Según distintas estimaciones, el Banco Central necesitaría inyectar entre 30 ó 40 millones de dólares al día para reactivar la economía (unos 600 millones al mes). Aunque la demanda de dólares en Venezuela podría llegar a ser infinita. La deuda con todo el sector privado alcanza los 10.000 millones de dólares. Sectores como la telefonía (con Telefónica como principal afectada), las aerolíneas (Iberia y Air Europa) y la banca (BBVA) tienen congelados la repatriación de beneficios desde hace varios años. "El gobierno no tiene capacidad para cancelar todas estas deudas", apunta Barriga.

El caso argentino es menos extremo, pero a la vez más delicado. Argentina no controla el flujo de divisas de la soja como lo hace el Gobierno venezolano con la renta petrolera. Tampoco tiene fondos alternativos de financiación (como el fondo chino-venezolano) o la capacidad de endeudarse en los mercados internacionales. 

Para evitar futuras complicaciones, Buenos Aires está negociando con el Fondo Monetario Internacional (FMI) las garantías de una línea de créditos (el primero después de la crisis en 2001), el cual sería ejecutado por el Banco Mundial (crédito a países de renta media). Fuentes empresariales afirman que la deuda con empresas españolas también es un problema latente. 

Las mayoría tiene retenidos sus beneficios de 2013, mientras que los dividendos de 2012 sólo fueron repatriados por algunas de ellas. La única opción es utilizar el "contado con liquidación", un tipo de cambio que depreciaría sus beneficios en un 22,4% (de 7,96 pesos por dólar a 9,75). Ante esta situación, las empresas agudizan el ingenio. Los bancos BBVA y SCH, por ejemplo, han optado por invertir parte de sus pesos en el mercado inmobiliario para aumentar su red comercial o su patrimonio, y otras empresas dedicadas a la manufactura estudian exportar a otros países del Mercosur más atractivos.   

Al igual que en Venezuela, las reservas del Banco Central de Argentina se desplomaron en torno a un 40%, hasta 27.700 millones de dólares. Con la devaluación del peso a finales de enero y la entrada de los dólares de la soja, el Gobierno de Cristina Fernández ha logrado estabilizar sus niveles y recuperar algo de terreno. Pero no se sabe por cuánto tiempo.

Los países con los Gobiernos más populistas de la región han basado su crecimiento económico en la expansión fiscal y monetaria. Ahora, empiezan a pagar su desajuste económico.

Venezuela y Argentina, o cómo 'cocinar' los datos de la inflación

(Una versión de este texto fue publicado por el diario El Mundo el 27/01/2014)

Venezuela y Argentina presentan los índices de inflación más altos del mundo, junto a países como Bielorrusia (74,9%), Sudán (36,9%), Etiopía (34,2%) y Uganda (23,2%), según los últimos datos disponibles del Banco Mundial.

Ambos Gobiernos defienden que entre sus prioridades económicas está el mantener el precio de los alimentos y productos básicos a raya. Aunque sea a fuerza de decretos y argucias contables. En ocasiones, los gobiernos se ven tentados a utilizar maquillajes para manipular sus informes económicos: es lo que los anglosajones llaman 'cocinar' las estadísticas. Y Caracas y Buenos Aires han caído en esta tentación.

Argentina puede presumir de ser el primer país del mundo abroncado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) por manipular el Índice de Productos Básicos (IPC) y su crecimiento económico.

Desde enero de 2007, el Gobierno de Cristina Fernández mantiene intervenido el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), tras haber removido a toda su cúpula y despedido a prestigiosos técnicos que elaboraban los datos de la inflación. Según cálculos privados, Argentina acumuló una inflación anual del 28% en 2013, la segunda más alta de América Latina después de Venezuela. Sin embargo, el Indec estima que el alza de precios anual es menor al 10%.

En 2011, el gabinete económico empezó a multar con hasta 120.000 dólares a las consultoras privadas que publicaran estimaciones del IPC. Por ejemplo, Ecolatina [fundada por el ex ministro de economía, Roberto Lavagna (2002-2005)], fue sancionada con 88.000 dólares por violar la ley de Lealtad Comercial y "difundir información inexacta".

El problema es mayor de lo que parece. Al manipular los informes económicos, inversionistas y ciudadanos no cuentan con información fiable de la situación real del país. Y los mercados internacionales huyen de los bonos argentinos por su falta de transparencia.

Después de perseverar durante cinco años haciendo trampas, los ortodoxos peronistas que lideran el equipo económico de Fernández van a cambiar de táctica. Presionado por el FMI, Buenos Aires presentará un nuevo sistema para calcular la inflación el próximo 14 de febrero, con el que esperan aplacar los ánimos de los mercados y atraer inversiones.

Una inyección multimillonaria

Argentina y el FMI mantienen una complicada relación desde que el organismo internacional inyectara un total de 96.000 millones de dólares para sacar a la economía argentina del abismo en 2001. El fallecido ex presidente, Néstor Kirchner, acusó entonces al FMI de fomentar la "dictadura económica" y anunció que la deuda argentina sería refinanciada, imponiendo una quita de hasta el 67% a los acreedores. La decisión de no pagar la deuda contraída por anteriores gobiernos disparó la popularidad de los Kirchner en el país, pero desde entonces muchos inversores se lo piensan dos veces antes de prestar dinero a Argentina.

En los últimos años, los Gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner han logrado mantener altos índices de crecimiento y bajos niveles de desempleo, pero a base de un fuerte intervencionismo estatal, aumento del gasto público e impuestos, y un creciente proteccionismo comercial para limitar las importaciones. También nacionalizaron el Fondo de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) para obtener liquidez y pusieron fin a la independencia del Banco Central, además de expropiar y recuperar numerosas concesiones de empresas como Aerolíneas Argentinas, correos, ferrocarriles, el suministro de agua (AYSA) y el espectro radioeléctrico, entre otras.

La devaluación del peso realizada en esta semana, la flexibilización del control de divisas, los rumores de revisar los subsidiados precios de la luz, el gas y la gasolina, y el nuevo sistema para calcular la inflación apuntan a la misma dirección: Argentina está ajustando su modelo económico para evitar una nueva crisis económica.

La situación de Venezuela

Venezuela, por otro lado, parece dispuesta a copiar las malas artes argentinas para manipular su inflación.

A principios de enero, el Banco Central de Venezuela publicó el IPC de noviembre y diciembre de 2013 con tres semanas de retraso y datos incompletos, omitiendo figuras claves como la inflación subyacente (core inflation) y los índices de desabastecimiento. En octubre, el Banco Central reportó que 22 de 100 productos de la canasta básica eran imposible encontrarlos en los anaqueles, mientras que el índice de desabastecimiento había desparecido de los reportes de noviembre y diciembre.

Según los últimos datos publicados por el Banco Central, la inflación anual en Venezuela escaló hasta un 56,2% en diciembre de 2013, comparado con un 20,1% en diciembre de 2012. Sin embargo, muchos bancos de inversión y firmas de bolsa criticaron estas cifras, y publicaron sus propias previsiones ante la inconsistencia del reporte. Goldman Sachs, por ejemplo, afirmó que la inflación en Venezuela había alcanzado el 60%, un 3,8% más que la estimada por el Gobierno.

'La guerra económica'

Ante el torrente de críticas, el Gobierno de Venezuela ha defendido que la inflación de noviembre y diciembre fue controlada gracias a la "guerra económica contra la burguesía parasitaria". También alabó los descuentos ofrecidos antes de las últimas elecciones en el precio de lavadoras, televisiones de plasma y cocinas de muchos negocios intervenidos por "especular y acaparar" productos. Estos argumentos fueron desestimados por muchos analistas.

Los productos electrónicos representan sólo una pequeña proporción en el índice de precios comparado con los alimentos, la ropa y los servicios básicos, cuyo precios aumentaron en proporción con la devaluación del bolívar en el mercado negro.

Aún más difícil de defender fue la dilación de hasta tres semanas en publicar el último informe sobre la inflación. Las normativa del Banco Central obliga a la institución a emitir su boletín sobre los precios del consumidor en los primeros 10 día de cada mes.

En raras ocasiones, cuando existen problemas con las fechas en el calendario, su publicación se retrasa varios días. Pero nunca antes el Banco Central de Venezuela había tardado tres semanas en publicar las cifras, y dar a conocer los datos de la inflación de dos meses de manera simultánea. Puede que la clave esté en los últimos párrafos del informe de apenas 10 páginas del Banco Central, el cual concluye con alabanzas al Gobierno de Maduro por sus recientes decisiones políticas para construir "un nuevo orden económico".

El país donde sobra whisky, pero falta leche

(Una versión de este texto fue publicado en el diario El Mundo el 18/10/2007) 

CARACAS.--- Marina Negrón es una trabajadora madre de dos hijos que desde hace varias semanas amanece dos horas antes de lo habitual. No lo hace para llevar a Marina y Marcos, de siete y cinco años, al colegio; de eso se encarga su marido. Ni para sentarse delante del ordenador para adelantar un informe de la consultora para la que trabaja.

Su motivación es más importante como cabeza de familia: buscar leche para la dieta de sus hijos. Desde primera hora de la mañana, Negrón acude al abasto más cercano de su casa, en la avenida Libertador, para esperar en una larga fila la llegada de la nuevas existencias.

"Tenemos calculada la hora exacta a la que viene el camión. Es la única manera de poder comprar algunos alimentos", asegura esta venezolana de 43 años, que se comunica con sus vecinas por mensajes de texto para coordinar cuando llegan los ansiados productos.

"Esta mañana tuve suerte, aunque sólo pude comprar un litro de leche ", dijo Negrón, porque los puntos de venta limitan la venta de rubros escasos para evitar compras compulsivas.

En los supermercados, la situación es aún más dramática. A primera vista, los anaqueles de un gran establecimiento situado en la avenida Rómulo Gallegos cuenta con exquisitos productos para agasajar a los comensales más sibaritas: salmón ahumado en el refrigerador, aceite de oliva en los estantes, botellas de agua Perrier y whisky escocés de 18 años.

Sin embargo, no hay rastro de alimentos básicos como la leche, los huevos, el azúcar o la carne. "Existen algunos rubros críticos que duran cerca de media hora en los supermercados", explicó Luís Rodríguez, director general de la asociación de supermercados (Ansa).

"Vemos a consumidores que hacen filas desde primera hora de la mañana frente a un establecimiento porque saben quepor orden le tocarán los litros de leche en existencia", puntualizó. En algunas ocasiones, estas colas finalizan en pelea o en situaciones aún más dramáticas, con madres que discuten entre ellas por llevarse a casa algún litro de leche más de lo permitido.

Según datos de la patronal, el abastecimiento de productos básicos de alimentos en los supermercados venezolanos se ubica entre 70% y 75%. El fantasma de la escasez se intenta disimular con estanterías rellenas con alimentos similares, pero mucho más caros, como huevos de codorniz, cortes de carne exquisitos como el solomillo, o soluciones lácteas para dietas.

La expansión del gasto social promovida por el quinto mayor exportador de crudo no ha sido acompañada por inversiones privadas para ampliar la capacidad industrial del país. Esta situación, junto a los controles de precios y de divisas, genera constantes ciclos de escasez en la lista de alimentos con precios intervenidos desde 2003.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, argumenta que el desabastecimiento de alimentos es por el aumento del consumo especialmente en familias de bajos ingresos, que antes comían esporádicamente carne o daban agua de arroz en lugar de leche a sus hijos.

El mandatario venezolano también culpó a "especuladores, medios de comunicación y empresarios cuadrados con la oposición y el Imperio (Estados Unidos) que buscan desestabilizar" al Gobierno mediante planes subversivos.

Chávez pasó al contraataque a principios de este año, cuando el Ejecutivo aprobó una "Ley contra especuladores y acaparadores" que incluye fuertes multas y cierres temporales para los negocios que incumplan los controles de precios o superen el 'stock' permitido.

Los empresarios agroindustriales sostienen que el precio de los alimentos intervenidos es irreal y reclaman al gobierno que revise los controles para que puedan cubrir los costes, incentivar la producción.

Humberto García, catedrático de economía de la Universidad Central de Venezuela (UCV), dijo a este periódico que Venezuela revive la "maldición del petróleo", como ya ocurrió durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1974-1979). "El problema es que los precios no cubren la producción y las importaciones son entonces mucho más competitivas, lo que está destruyendo el tejido industrial del país", subrayó García.

La economía venezolana acumula 15 trimestres de crecimiento récord, y para este año se espera que el aumento del PIB sea de entre 8% y 9%, según datos oficiales.

Este crecimiento económico, sustentado en los altos precios del petróleo, se ha traducido en un boom de consumo, en un momento en el que Chávez pregona una reforma constitucional y la llegada del socialismo después del 2 de diciembre.

Aunque el líder bolivariano presenta como ejemplo del "hombre nuevo" al guerrillero argentino Ernesto Che Guevara (1928-1967), los venezolanos viven una fiesta consumista, similar a la 'Venezuela Saudita' de la década de los 70 y 80.

Cualquier fin de semana, no hay sitio en los restaurantes más refinados de Caracas. Los bares y discotecas del este de la capital dispensan semanalmente cientos y cientos de botellas de whisky Premium importado. Las cirugías estéticas para implantes de pecho o arreglos faciales aumentaron un 10%, y el parque automotor creció cerca de un 50% durante los nueve primeros meses, en un país donde   la gasolina sin plomo cuesta 97 bolívares el litro (0,04 centavos de dólar).

Pero Chávez está dispuesto a aguar parcialmente la fiesta. A finales de octubre, el mandatario venezolano aumentó hasta el 70% los impuestos del tabaco y el alcohol.

"¿Pero qué revolución es ésta? ¿La del whisky? (…) Somos uno de los países que consume más whisky per cápita del mundo. Eso, nos debe dar vergüenza", señaló Chávez con tono enojado durante uno de sus programas dominicales Aló Presidente.

"Cadivi -organismo de control de divisas- métele el ojo. Yo no voy a dar dólares para eso", dijo para prohibir la utilización de dólares subvencionados para productos de lujo como el whisky, la bebida favorita de los venezolanos, que deberán pagarla hasta tres veces más cara o resignarse a beber ron de producción nacional.

Cómo sobrevivir a una inflación del 25%


(Una versión de este texto fue publicado en el diario El Mundo el 24 de enero de 2010) 

Caracas (Venezuela).-- Arelis Vázquez apunta en una libreta todos sus gastos. Es la manera de controlar su modesta economía familiar. “El azúcar está imposible. El año pasado costaba 2,2 bolívares, y hoy lo venden por 12”, dice Vázquez, que vive en una lomas que escarpa la barriada de Petare, y cada quince días se acerca a un supermercado para hacer la compra.
“En los primeros días de enero, casi todo ha subido: el detergente, el papel higiénico… Sólo el aceite y el arroz tienen los mismo precios”, agrega Vázquez, que gastó 130 bolívares en tres bolsas, un 42,5% más que hace seis meses.
Con una inflación (oficial) del 25% y unas tasas de interés cercanas al 21%, los venezolanos saben que el bolívar mejor invertido es el que se gasta. Y no en comida, sino en televisores de plasma, equipos de sonidos y cámaras fotográficas. “En este país dejar tu dinero en el banco es un mal negocio", explica Óscar Martínez, un inmigrante peruano con quince años en el país, que se dedica a la compraventa de coches usados. Como el Gobierno de Venezuela penaliza la importación de vehículos y la producción nacional es incapaz de satisfacer ni la mitad de la demanda, los coches nuevos se encarecen al salir del concesionario. Y los vendedores ganan más dinero por los sobornos de los clientes que en comisiones.
Chávez llama a esto especulación y ha pedido al Ejército y al “pueblo organizado” que salgan a la calle para combatirla. La semana pasada devaluó la moneda local en un 45%. Oficialmente era un ajuste cambiario, pero los venezolanos (incluso los que desconocen el significado de la palabra devaluar) saben que otro presidente, Luis Herrera Campins, hizo lo mismo en 1987 y la inflación se disparó casi un 100%. "Algunos burgueses, oligarcas (...) están diciendo que por las medidas anunciadas el viernes ellos tienen que incrementar todos los precios. ¡De ninguna manera lo vamos a aceptar!", señaló Chávez ante las advertencias de algunos economistas, que estiman que la inflación se puede disparar en un 50%.
Pero por mucho que amenace a la lógica del mercado, la devaluación ya se nota en el periódico, sobretodo en la sección de clasificados. “Los apartamentos que ya teníamos anunciados no han subido, pero en los próximos meses los dueños de apartamentos en alquiler y de inmuebles para la venta van a querer pedir más”, cuenta la corredora de una importante inmobiliaria.
De momento, el mandatario venezolano no ha quitado viviendas a particulares, pero sí muchos comercios. Este martes firmó laexpropiación de la cadena de hipermercados Éxito, de capital colombiano y francés, uno de los distribuidores de alimentos más importantes del país. También un gigantesco centro comercial en el centro de Caracas, valorado en 100 millones de dólares.

'Comercio social y justo'

“Vamos a convertir esas tiendas capitalistas y explotadoras en unas grandes instalaciones para un comercio social y justo”, comentó Chávez. Desde el lunes 11 hasta este miércoles, el instituto de defensa del consumidor, Indepabis, ha cerrado temporalmente 1.500 negocios por “remarcar los precios y especular”.
La directora de fiscalización, Valentina Querales, señaló que las sanciones fueron aplicadas a locales de alimentos, ropa, ferreterías, tiendas de repuestos, expendios de electrodomésticos, joyerías y muebles, entre otros.
El Parlamento aprobó este jueves una reforma a la Ley de Acceso de los Bienes y Servicios (Indepabis), que faculta la intervención de toda propiedad privada sin derecho a defensa ni indemnización previa.
Para combatir la inflación, el líder socialista también ha regulado el precio de más de un centenar de bienes de primera necesidad. os escasos empresarios que todavía quieren producir en Venezuela denuncian que estos controles les asfixian y no pueden cubrir los costes. Para burlar a las autoridades, muchos productores echan aditivos a su manufactura. Así la pueden vender como producto no intervenido. Se da la paradoja que en los estantes del supermercado desaparecen el papel higiénico blanco, pero abunda el perfumado con aromas de lavanda y jazmín. No encuentras la leche entera o el yogurt natural, pero sí una gran variedad de lácteos líquidos enriquecidos con calcio, vitaminas y frutas, que cuestan hasta cinco veces más.

El chino de Recadi

Con la devaluación anunciada por Hugo Chávez, que algunos llamaron el ‘viernes rojo’ en referencia al ‘viernes negro’ de 1983, el bolívar pasó de tener dos precios (oficial y mercado negro) a tener tres: 2,60 para bienes esenciales; 4,30 para el resto de importaciones y 6,10 bolívares por dólar, que es un valor que fluctúa según la cotización de los bonos venezolanos.
Este cambio dual es muy similar al que funcionaba en la década de los 80, cuando una desenfrenada corrupción dentro del organismo administración de divisas, Recadi (ahora se llama Cadivi), engulló la renta petrolera de la ‘Venezuela saudita’. Muchas empresas con declaraciones falsas e importaciones ficticias conseguían dólares baratos para luego venderlos en la calle con sobreprecio.
De esta época, los venezolanos cuentan con ironía la historia del ‘Chino de Recadi’, la única persona que acabó entre rejas. Es la metáfora que ilustra la impunidad y la corrupción con la que se distribuye la renta petrolera en Venezuela: todo el mundo roba y sólo una persona, un ciudadano de origen chino, fue a la cárcel por uno de los casos menos graves. Todavía hoy, existe poca fiscalización de la renta petrolera que maneja Cadivi, y algunos consideran que el cambio dual anunciado por Chávez disparará la corrupción y la inflación.
Según Transparencia Internacional, Venezuela es el segundo país más corrupto del continente americano, sólo por detrás de Haití. A principio de 2008, Venezuela también intentó reforzar el valor de su moneda, suprimiendo tres ceros al bolívar y llamándola coloquialmente el bolívar fuerte. El efecto no fue el esperado.