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El laboratorio ideológico del 'Socialismo del Siglo XXI'

(Una versión de este texto fue publicado en la agencia AFP el 23/08/2007)

CARACAS (VENEZUELA).-- Ubicado en uno de los hoteles más emblemáticos de la capital venezolana, el Centro Internacional Francisco Miranda es una especie de laboratorio ideológico donde intelectuales extranjeros buscan la pócima secreta para inventar el "Socialismo del Siglo XXI", promovido por Hugo Chávez.

Los dos últimos niveles de una torre de 45 pisos que ocupa esta "internacional bolivariana" son el escenario de conferencias y disertaciones de analistas latinoamericanos, estadounidenses y europeos con un objetivo común: revivir el socialismo con la impronta del prócer del siglo XIX, Simón Bolívar, y Jesucristo.

"El objetivo (del Centro Miranda) es articular una red de movimientos intelectuales y populares de base para formar plataformas de pensamiento crítico y que estos potencien los procesos de cambios que desde abajo se están dando", explica a AFP Jonathan Montilla, uno de los coordinadores del centro.

Esta semana, la organización adscrita al ministerio de Educación reúne a cientos de jóvenes de distintas universidades de América Latina en el I Encuentro Latinoamericano de movimientos "progresistas y alternativos" para debatir la función de la educación pública dentro de la sociedad.

En este encuentro, donde el discurso estelar corresponde al presidente Chávez, participan 50 delegados de 20 países, como la agrupación argentina Venceremos, la Unión Nacional de Estudiantes de Brasil o la Federación Estudiantil Universitaria de Cuba, entre otras.

Desde su inauguración en agosto de 2005, el Centro Miranda ha organizado más de una treintena de conferencias.

Los temas retratan la agenda de la "izquierda bolivariana": "Principios elementales del materialismo histórico", dirigido por la intelectual chilena Marta Harnecker; "Democracia participativa", impartido por el economista brasileño Ubiratan de Souza, quien compartió la experiencia de Brasil sobre asambleas de vecinos que autogestionan presupuestos públicos.

Vuelven viejos temas, como la idea de alejarse de los polos de la guerra fría: "Sinopsis sobre la deuda del Tercer Mundo", dictada por el belga Eric Toussaint, del comité pro-anulación de la deuda al Tercer Mundo, y Theotonio Dos Santos, director de cátedra de economía de la UNESCO, uno de los padres de la teoría de la dependencia en los años 70.

"Hemos invitado también a Noam Chomsky", señala Montilla, en referencia a la estrella de la izquierda intelectual estadounidense, de 78 años, que Chávez citó en su polémico discurso de la ONU el año pasado, cuando dijo "huele a azufre" y llamó "Diablo" al presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

Participan además universidades internacionales dominadas por la izquierda, como la Universidad Popular Madres de la Plaza de Mayo de Argentina; el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso); la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y la nueva Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV).

Academias de corte plural como la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad Columbia de Canadá, aportan expertos, pero los invitados proceden siempre del ala izquierda que hoy se define como "altermundista", agrupada bajo el eslogan "Otro mundo es posible".

También están representados algunos movimientos sociales y políticos de América Latina: el argentino Barrios de a Pie; el gobernante Frente Amplio de Uruguay; el Movimiento Indígena ecuatoriano Pachacutic; el MAS de Bolivia; los partidos brasileños PSOE y PT y el grupo Movimientos Sin Tierra, entre otros.
Además de conferencias, el Centro Miranda cuenta con una prolífica editorial propia y producción de documentales.

Los escritores publicados con altos tirajes incluyen al francés Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique y autor de una larga entrevista con Fidel Castro, el alemán radicado en Costa Rica Frank Hinkelammert.

El español Juan Carlos Monedero, doctorado en Alemania con una tesis sobre el fracaso del socialismo real del siglo XX; el brasileño Emir Sader y La Habana, representada con los autores que se agrupan en la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba.










Chávez baja el telón al teatro crítico



(Una versión de este texto fue publicado en el diario El Mundo el 06/09/2008)


CARACAS.-- Marcos Purroy es un director de teatro venezolano que el año pasado quería estrenar una obra satírica llamada Hollywood style. El libreto incluía una improvisación de Javier Valcárcel, quien interpretaba a un travesti cubano que había llegado a Venezuela en un traje-balsa: se había pegado unas gomas al vestido, se lanzó al agua, flotó y así cruzó el Caribe.

Los funcionarios del centro Rómulo Gallegos (Celarg), uno de los complejos culturales más importantes del país, consideraron que el contenido «ofende al pueblo cubano», y obligaron al director a suprimir esta parte.

El caso de Purroy no es el único. El Ministerio de Cultura ha revisado durante este mes los subsidios de 23 agrupaciones de teatro, entre ellas las de siete de las compañías más longevas e importantes del país, como Skena, Duende, Grupo Actoral 80, Theja, Contrajuego, Bagazos y Entretelones. La razón esgrimida por los asesores culturales del Gobierno: «No se financiará a colectivos e individualidades cuyas conductas públicas perniciosas afecten la estabilidad psicológica y emocional colectiva de la población».


Iris Dubs, productora general del Skena, destaca que lo grave no es que el Gobierno se niegue a financiar a grupos de teatro, sino que califiquen al arte como una actividad delictiva. «Este oficio del Ministerio de Cultura permite que el Estado diga que hay agrupaciones de teatro perniciosas. Ahora, puede llegar un funcionario y decir: 'Señores no pueden seguir presentando esta obra porque atenta contra la colectividad'», explica Dubs.

Desde que Hugo Chávez fue elegido presidente en 1998, el Gobierno venezolano ha impulsado una ambiciosa política de nacionalización de empresas extranjeras, que afectó a sectores estratégicos de la economía como las telecomunicaciones, la electricidad o el petrolero. Los espacios públicos y las salas de exposiciones más importantes del país también fueron liberadas del capital y la iniciativa privadas. El museo Sofía Imber, por ejemplo -una de las colecciones de arte contemporáneo más importantes de Latinoamérica-, pasó a formar parte de la nómina del Gobierno en 2006, y su nombre fue cambiado por el del Museo del Arte Contemporáneo.

Héctor Manrique, director del Grupo Actoral 80, explica que en Caracas sólo quedan tres salas de teatro independientes, por lo que el Gobierno tiene capacidad para decidir qué se exhibe en los circuitos de teatro. «El ministerio de Cultura aplica a las instituciones independientes una censura abierta para que no hablen mal del Gobierno, y la primera forma de presión es la financiera», explica.

Dos representantes del Grupo Actoral 80 que dirige Manrique hablaron con funcionarios del Gobierno para saber por qué habían retirado su subsidio. «Les dijeron abiertamente que me sacaran de la junta directiva para que les devolvieran la ayuda», agrega Manrique. Chávez, que como el Che Guevara sueña con ver nacer al «hombre nuevo» en Venezuela, anunció a principios de año la puesta en marcha de una «revolución cultural», que enterrará «la cultura elitesca y burguesa del capitalismo».

«No hay revolución sin cultura revolucionaria y sin conciencia revolucionaria», dijo durante su intervención en el Teatro Teresa Carreño. En este sentido, la primera decisión del Gobierno fue cerrar el Ateneo de Caracas y obligar a esta institución privada con más de 45 años de vida a buscar otra sede.

Su sede la ocupa la nueva Universidad de las Artes (Uneartes), más acorde con la doctrina socialista de Chávez. También impulsó un Plan Revolucionario de Lectura (PRL) en las bibliotecas y centros públicos del país para «reafirmar los valores conducentes a la consolidación del hombre nuevo y la mujer nueva, como base para la construcción de la patria socialista», «desmontar el imaginario del capitalismo» y «recontextualizar la historia».

Entre los nuevos libros que edita y entrega gratuitamente el Ministerio de Cultura destacan ejemplares como El socialismo venezolano y el partido que lo impulsará, escrito por el ministro de Finanzas, Alí Rodríguez, y el vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Alberto Müller Rojas. También hay títulos como ¿Por qué soy chavista?, del ex ministro del Poder Popular para la Cultura, Farruco Sesto, e Ideas cristianas y otros aportes al debate socialista, que reúne extractos de los discursos de Hugo Chávez y argumentan la condición socialista de Jesucristo. 

Los libros editados por el Ministerio están divididos por colores: rojos, que comprenden biografías de líderes revolucionarios; verdes que buscan «desmontar el capitalismo a través de lecturas críticas»; naranjas, para aquellos tomos que «consoliden la visión colectiva de la revolución frente al individualismo», y negros; libros de cabecera para los militantes socialistas. 


De Bolívar a Chávez, en el centro de Caracas


En el centro colonial de Caracas hay un mercado de esclavos. Varias mantuanas de la época dialogan a la sombra de sus sombrillas, mientras sus afrancesados maridos revisan la carga de esclavos negros y mestizos que trabajarán como braceros en sus plantaciones de azúcar.
La plaza San Jacinto es el punto de partida de la ruta turística “Caminos de Libertad”, un proyecto de la Alcaldía de Caracas para acercar la historia de la capital, desde su fundación por parte del conquistador español Diego de Losada en 1567, hasta los sucesos del 11, 12 y 13 de Abril de 2002.
Esta caminata de 25 manzanas –o 1,8 kilómetros- por el centro de la capital arranca en la casa natal de Simón Bolívar, donde conoceremos a este prócer de la independencia cuándo era niño, a su fiel negra Matea y algunos juegos infantiles que ocupaban su infancia.
Ya en la Plaza Bolívar, un pregonero anunciará los sucesos del 5 de abril de 1810, y la firma de la declaración de la Independencia el 5 de Julio de 1811, cuando el Congreso declaró Venezuela libre del Reino de España “en el nombre de Dios Todopoderoso”.
Poco a poco, iremos conociendo a distintos personajes de la época, como a la esposa de Bolívar, María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza, al dictador Juan Vicente Gómez (1857-1935) y al poeta y político Andrés Eloy Blanco (1897-1955).

Paseo turístico en detalle

La visita incluye paradas en el Museo Bolivariano, fundado en 1911, donde se pueden observar documentos históricos de la Independencia, las armas del período colonial, vestimentas y objetos personales de Simón Bolívar y el ataúd en el que se trasladó los restos del prócer desde Santa Marta, en Colombia, a Caracas.
También el Consejo Municipal -construido en XVII-, el Capitolio Nacional y la Iglesia Catedral de San Francisco, donde Bolívar recibió el título de Libertador el 14 de octubre de 1813, en una ceremonia muy similar a la que vio en París durante la coronación de Napoleón como Emperador.

Etapa para tomar conciencia

“Entre dictaduras y la falsa democracia” es el nombre escogido para la segunda parte del recorrido durante el cual se repasarán los sucesos más importantes del siglo XX, incluida la revolución bolivariana.
El principio del siglo estuvo marcado por la llegada al poder de Juan Vicente Gómez, después de traicionar a su compadre, el presidente Cipriano Castro. En esta parte visitaremos el Teatro Principal, diseñado por el arquitecto Gustavo Wallis e inaugurado en 1931, el Palacio del Gobierno de Caracas y la plaza Andrés Eloy Blanco, que homenajea al ensayista y político que lideró el movimiento insurreccional contra Gómez.
Tras conocer el antiguo Edificio General de la Nación y Casa de Correos, el recorrido finaliza en el monumento de puente Llaguno, escenario de los sucesos del 11 y 12 de abril, cuando un grupo de militares apartó a Chávez del poder durante 48 horas.
El folleto turístico explica que en este lugar “cayeron muertos un número de venezolanos, por un grupo desestabilizador de la democracia y la paz, con total complicidad de algunos medios de comunicación, para justificar un golpe de Estado”.
La guía también aconseja visitar la “Esquina caliente” de la plaza Bolívar “como punto esencial del sentir bolivariano en la calle”.
“Este recorrido por el casco histórico de Caracas quiere dar a conocer la Historia de la capital, desde Simón Bolívar, nuestro padre de la patria, hasta el nuevo padre de la patria, Hugo Chávez”, dice una de las promotoras turísticas. Se agradece la explicación.


La 'esquina caliente' del Parlamento venezolano



Caracas (Venezuela).-- No importa que llueve o truene. Decenas de venezolanos, partidarios a ultranza del presidente Hugo Chávez, siguen la actualidad política a través de una pequeña televisión situada en la 'Esquina Caliente'.
Esta intersección que une la plaza Bolívar con la Asamblea Nacional es, en realidad, la esquina de la plaza Francia, pero simpatizantes del presidente cambiaron su nombre durante los años más convulsosde la revolución bolivariana.
"Es un sitio de reunión, donde la gente puede compartir y discutir los cambios que propone nuestro comandante. Ésa es la idea, repasar la actualidad y participar en el proceso", explica Ángel Marín, de 56 años, uno de los portavoces del colectivo.
Marín exhibe en una mano el 'Libro Rojo' de los militantes del PSUV, una guía ideológica sobre cómo "debemos comportarnos". "Discutimos temas de sensibilidad social, humana y de geopolítica, que seamos libres para que nadie nos imponga su hegemonía; ni la burguesía ni el imperio", agrega Marín.
Los treinta seguidores de Chávez que siguen la actualidad política a través de la señal estatal vibran con sus discursos. Estos días están de enhorabuena. Chávez aparece hasta tres veces al día y habla horas y horas. Uno de los militantes, con gorra roja y estrella de cinco puntas en la solapa, alza el puño de su mano izquierda. "¡Chávez no se acaba más nunca! ¡Chávez hasta el dosmilsiempre!".
-Perdón, puedo hacerle una pregunta: -Y tú, ¿quién eres? -Un periodista de España. -¡Uy! ¡Uy! ¡Uy! Los medios españoles mienten mucho. El otro día vinieron unos de una televisora y luego tergiversaron toda la información... -Ya me he enterado, si el presidente está hablando todo el día de ese documental.
Arnaldo Sánchez tiene 70 años. Nació en el municipio de la Guajira, en frontera con Colombia, pero lleva más de veinte años viviendo en Caracas. Hablar con él es como escuchar los discursos de Chávez.
"El domingo hay que salir a votar, esos escuálidos (opositores) son todos una cuerda de locos y corruptos. Ya nos hemos calado a esa gente muchos años. Anótelo, todos esos adecos y copeyanos (AD y Copei, que gobernaron Venezuela hasta que Chávez fue elegido presidente en 1998) están todos locos, locos de remate".
Empieza a llover a cántaros. Sánchez sale corriendo para refugiarse debajo de una de las cornisas de los edificios de la plaza, mientras el compañero que estaba a su lado coloca encima de su cabeza un ejemplar del Correo del Orinoco, un diario estatal que recupera el nombre del periódico que fundó Simón Bolívar.
-¿Por quién va a votar? -Todavía no sé, no sé..., contesta Francisco William, un jubilado de 74 años, que vive en La Candelaria.
"Chávez ha hecho muchas cosas buenas, como la comida barata, pero no me gusta toda la delincuencia e inseguridad que hay... Tiene que poner un poco de mano dura, sino la pone se nos derrumba el país", expone William.
17,5 millones de venezolanos votan este domingo para elegir a los 165 diputados que legislarán durante los próximos cinco años. El Partido Socialista (PSUV) de Chávez parte con ventaja en los sondeos, pero muchos de sus adversarios esperan que se repitan los resultados del referéndum de 2007, cuando tres millones de chavistas se quedaron en casa y castigaron con su abstención al Gobierno.